Los hombres que miraban fijamente a las cabras

No cabe duda de que el material literario en el que se inspira ‘Los hombres que miraban fijamente a las cabras’ resulta cuanto menos interesante. Un best-seller de Jon Ronson que resulta ser un estudio sobre los intentos del gobierno norteamericano de aprovechar las capacidades paranormales para combatir al enemigo. Eso, unido a un reparto que busca en el disparate y la comedia absurda una forma de brillar (sin conseguirlo) en pantalla, es lo más atractivo a priori.

Lo que debía ser una sátira sobre el ejército y sus artimañas secretas acaba siendo una narración que se desinfla tras su inicio esperanzador y que se intenta apoyar en los gags y chistes para desarrollar la historia, pero que apenas consigue algún momento meritorio. Y si éste lo hay es por ver cómo Kevin Spacey, Jeff Bridges, Ewan McGregor o George Clooney campan a sus anchas buscando convertirse en el rey de esta historia que tanto prometía

Tantos altibajos en la narración, sin un hilo conductor que guíe al espectador, acaba acumulando escenas de humor absurdo, que ni siquiera saber sacar el máximo provecho de la comicidad de Spacey o del mismísimo Jeff Bridges, que conforme avanza el metraje acaba pasando de eje de la historia a secundario de último plano.

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“Fargo” otra gran historia real inventada

 

Minnesotta es un desierto de nieve en el que nunca pasa nada. Sobre ese blanco níveo, los hermanos Coen nos proponen un viaje salvaje, divertido y sangriento a una historia presentada bajo la premisa “basada en un hecho real”, pero enteramente concebida por estos inspirados hermanos.
Como en otras películas de su espléndida filmografía, un hecho mínimo va a desencadenar unas consecuencias devastadoras sobre los protagonistas. En este caso, W.H. Macy, que construye un personaje magnífico (es inocentón, apocado, un buen hombre con decisiones equivocadas…), quiere conseguir dinero para emprender un negocio y saldar sus deudas; como no podía ser de otra manera, su entorno es un nido de víboras (magistral Harve Presnell haciendo de suegro avaricioso) y para eso recurre a dos “profesionales” sin escrúpulos para que secuestren a su mujer: el estupendo S. Buscemi y P. Stomare.
La genialidad de esta película es que perteneciando por derecho propio al género negro, llega a él realizando una comedia despiada, rezumante de un humor negro desenfadado y estrambótico, mostrándonos a una galería de personajes que sólo pueden tener acomodo en un paisaje tan rural como el que me muestran en la película. De hecho, parte de la riqueza de esta película surge del hecho de constrastar la placidez de unos personajes (estupenda la secuencia en la que un vecino informa de la “gente rara” que vio; o la espléndida F. McDormand que compone una “policía” única en toda la historia del cine), sobre el temperamento más sanguinario y violento de otros. Una violencia bizarra que de todos modos siempre estará escoltada por la sonrisa.
Para eso, los hermanos Coen se valen de una realización muy estilizada (prodigiosos los travellings, los planos generales de esa Minnesotta helada, el maravilloso picado que muestra el enfado de Macy), con el manejo tan inspirado al que nos tienen acostumbrados.
Como no podía ser de otra manera, el reparto está sublime. La verdad es que no sabes a cuál destacar, pues el trío protagonista (Macy, McDormand y Buscemi) están llenos de tal autencidad que habla del prodigioso trabajo que realizan.
“Fargo” es una parada obligatoria, una cita maravillosa para todas las personas que crean que el cine es el arte más divertido del mundo.

Hubo un antes de Snatch: Lock & Stock

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Después de leer el post que ha publicado el compañero José Manuel sobre Snatch, cerdos y diamantes, no me puedo resistir a comentar la película que años antes rodó Guy Ritchie y que es una especie de precuela de la misma: Lock & Stock & Two Smokings Barrels.

Mismo director, mismo estilo, argumento similar, actores compartidos y algunos personajes muy, muy parecidos. Los más fanáticos descubrirán que algún personaje incluso parece retomar en Snatch sus últimas escenas en Lock & Stock.

Tremendamente divertida, explora el poco habitual género del thriller-comedia, que sólo algunos maestros como Tarantino han sabido trabajar con éxito.

La revista Total Film la nominó como una de las mejores películas británicas de todos los tiempos, en el puesto 38.

Fue la película debut de dos deportistas profesionales que se habían criado juntos y que a partir de ahí desarrollaron una fulgurante carrera como actores: Jason Statham y Vinnie Jones. La segunda película de ambos fue, claro está, Snatch.

Snatch, cerdos y diamantes.

Hace ya algunos años, que empecé a coleccionar en mi retina, un gran abanico de películas, películas malas, películas infumables, películas buenas, peliculones o simplemente maravillas del cine bajo mi punto de vista. Aquí entra en juego la percepción de cada uno para ver y analizar dichas películas y juzgarlas bajo su criterio. Mi criterio es que toda película te tiene que demostrar que vale por algo, ya sean sus monólogos, la historia, sus valores o simplemente por el grado de interés que despiertan en el espectador cuando la está visualizando.

Dicho esto, hoy os traigo una escena de la película Snatch, Cerdos y diamantes, una película que recomiendo encarecidamente ya que no tiene desperdicio alguno y su reparto tampoco. Bien, quiero mostraros la escena de Tony Dientes de bala (uno de los personajes de la película) porque aquí se demuestra la importancia de observar y de mantener la calma bajo una situación límite ya sea en el trabajo, con amigos o en casa, ya que si observamos y mantenemos la calma, siempre podremos localizar un punto donde tener ventaja y con el que poder dar solución a nuestros problemas.

 

Espero que os haya gustado y perdonar el lenguaje soez de “Tony” pero es su naturaleza no podemos luchar contra ella, los que habéis visto la película me comprenderéis.

También os dejo el tráiler de la peli por si os animáis a verla.