Joe Sacco: comic-periodismo de guerra

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Bosnia o Palestina son algunos de los escenarios sobre los que discurre la acción en los comics de este autor maltés afincado en EEUU.

Su estilo con el lapiz salta del detallismo casi fotográfico de sus paisajes y edificios, a las grotescas muecas de sus exagerados personajes. Sus protagonistas son los habitantes de lugares castigados por los conflictos bélicos, conflictos que en el caso de sus dos principales obras Gorazde y Palestina, tienen un sospechoso tufillo genocida. Él, su yo dibujado, recorre esas ciudades arrasadas, observándolas tras unas gafas opacas que siempre te hacen dudar de los sentimientos del autor ante la realidad que vive-dibuja, conversando con esas personas hastiadas de vivir en una situación de conflicto, a la que no tienen muy claro cómo han llegado y, de la que tienen muy claro que no saben cúando ni cómo va a acabar. Te muestra una humanidad tan aterradoramente real, unas preocupaciones tan poco épicas, un conformismo al dolor de tal calibre, que no puedes sino sumergirte entre sus páginas en ese ambiente opresivo de cualquier guerra que parece estar a punto de acabar.

Sin duda, Gorazde, que narra la historia de unas cuantas familias en un pequeño enclave musulmán del mismo nombre, es un fiel reflejo de la claustrofobia, sufrimiento y odio que se vivió en las mal llamadas Zonas Protegidas de la antigua Yugoslavia. Un documento útil para entender el conflicto de los Balcanes, para intentar comprender cómo nace un genocidio, y cómo malviven en la incomprensión los supervivientes al mismo.

Joe Sacco es un nuevo híbrido entre reportero de guerra -a medio camino entre el periodista y el fotógrafo- y el dibujante de comics para adultos. Un nuevo concepto que seguro puede llegar a enamorar a quienes nunca han abierto un “tebeo”, y a quienes siempre hemos intentado vivir dentro de uno.

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Pyongyang de Guy Delisle

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Si ahora estáis pensado: Vale, muy bien, pero yo no leo comics; vale, pues bien, pues dadle una oportunidad a Delisle. Os sorprenderá.

El primero de los comics que llegó a mi mano de este autor, fue Pyongyang. Para el que no lo sepa, es la capital de Corea del Norte. Para el que no lo sepa, uno de los pocos estados que quedan en el mundo con un gobierno comunista, al que muchos calificarían de estalinista (lo cual lo hace aún más raro). El autor nos relata sus experiencias de trabajo (dirigiendo un estudio de animación ubicado en esta ciudad), una de las pocas razones por las que puedes entrar en el país (y aún así siempre irás acompañado por un guía -militar-). El ambiente opresivo, absurdo y terriblemente aburrido y psicodélico de Corea del Norte, es representado a la perfección con una gran sencillez ilustrativa y narrativa.

A este volumen le han seguido otros dos, de temática similar, que relatan las experiencias del autor en Shenzen (China) y Birmania.

Son una pasada que os recomiendo encarecidamente. Y todos editados por Astiberri, probablemente una de las editoriales de comics más interesantes del estado.

Podéis conseguirlos aquí.